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ETIQUETADO DE ACEITE. DE LA TRADICIÓN A LA INNOVACIÓN.

A la par que el sector del aceite de oliva ha ido evolucionando en los últimos años, también el estilo de sus etiquetas ha sufrido un gran cambio adaptándose a dicha evolución. Teniendo en cuenta la gran cantidad de competencia existente hoy en día, el sector opta por diferenciarse del resto apostando por una imagen más creativa, innovadora y original, hecho que se consigue fundamentalmente a través de la etiqueta del producto.

Para lograr este resultado, en Timbrados Elche cuidamos diferentes factores que influyen en la etiqueta, como pueden ser, además del diseño, los materiales, las tintas y las técnicas de impresión más innovadoras, como es la serigrafía.

En cuanto a los materiales, predomina fundamentalmente el polipropileno, tanto blanco como transparente, ya que es mucho más resistente y menos poroso por lo que precisamente en el caso del aceite de oliva es el más apropiado para evitar que la etiqueta se manche de grasa. Respecto al diseño de la etiqueta, se apuesta cada vez más por la serigrafía. En este caso ocurre lo mismo que comentábamos en el último post sobre etiquetado de vino, se convierte ésta en una técnica cada vez más utilizada para dotar a la etiqueta de mayor calidad, originalidad y elegancia.  El relieve en serigrafía o con presión, por ejemplo, aportan una mayor notoriedad a alguna de las partes de la etiqueta, ya sea el nombre de la marca, la variedad, etc. También el uso de stamping de colores metalizados aporta un valor añadido que denota, en cierto modo, mayor exclusividad, originalidad o prestigio de la marca.

 

Información de la etiqueta

La legislación europea sobre el etiquetado de alimentos puesta en marcha en diciembre de 2016, fija nuevos requisitos en el etiquetados de este sector para garantizar a los consumidores una información más clara, completa y precisa, que evite confusión sobre el contenido de los productos, entre ellos el del aceite de oliva.

 

Por este motivo, es necesario tener en cuenta una serie de parámetros a la hora de completar la información de la etiqueta tales como el valor energético, las grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal. Todos estos deberán presentarse en la etiqueta obligatoriamente y, además, en el mismo campo visual.

La información nutricional obligatoria se puede complementar voluntariamente con los valores de otros nutrientes como: ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria, vitaminas o minerales.

 

Otro dato de gran importancia en este tipo de etiquetas es la clase de aceite de oliva frente a la cual nos encontramos. También es muy probable que, según su variedad, el diseño y la calidad de la etiqueta varíen ya que, con el desarrollo del sector, ha sido el aceite de oliva virgen extra la variedad que mayor transformación ha sufrido, no solo en lo referente al etiquetado sino también a su envase. En cada caso, deberá estar especificada en las etiquetas de los envases, tanto la denominación como su texto descriptivo, de la siguiente manera:

 

  • Aceite de Oliva Virgen Extra: “Aceite de oliva de categoría superior obtenido directamente de aceitunas y sólo mediante procedimientos mecánicos”.
  • Aceite de Oliva Virgen: “Aceite de oliva obtenido directamente de aceitunas y sólo mediante procedimientos mecánicos”.
  • Aceite de Oliva: “Aceite que contiene exclusivamente aceites de oliva que se hayan sometido a un tratamiento de refinado y de aceites obtenidos directamente de aceitunas”.
  • Aceite de Orujo de Oliva: “Aceite que contiene exclusivamente aceites procedentes del tratamiento del producto obtenido tras la extracción del aceite de oliva y de aceites obtenidos directamente de aceitunas” o “aceite que contiene exclusivamente aceites procedentes del tratamiento del orujo de oliva y de aceites obtenidos directamente de aceitunas”.

 

Etiquetas más legibles

La norma europea incide también en que el etiquetado del aceite de oliva sea más claro y legible. Se establece para ello un tamaño mínimo de fuente de 1,2 mm para la información obligatoria. Sin embargo, si la superficie máxima del envase es inferior a 80 cm2, el tamaño mínimo se reduce a 0,9 mm.

En caso de que el envase sea menor de 25 cm2, la información nutricional no será obligatoria  y en algunos casos, cuando la superficie sea inferior a 10 cm2 no será necesario incorporar ni la información nutricional ni la lista de ingredientes.

 

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